por Tomás Landaeta

 

 

Hace más de un mes, el pasado 10 de marzo para ser más exactos, el connotado filósofo esloveno Slavoj Zizek generaba polémica al exponer en un artículo del periódico ruso RT noticias, una propuesta bastante pasmosa sobre la crisis sanitaria global que estamos enfrentando. En dicho escrito, Zizek planteaba su tesis en la que exponía que para superar esta pandemia los países tendrán que verse en la disyuntiva de elegir entre la Ley de la Jungla (como la supervivencia del más fuerte bajo lógicas brutales) o un Comunismo Global. Pero ¿a qué se refiere por Comunismo Global?

Zizek toma como referencia los dichos de Tedros Adhanom Ghebreyesus, el presidente de la Organización Mundial de la Salud, quien señalaba que para un combate exitoso contra el Covid-19 se necesitaría de la acción de la salud pública de los Estados bajo un enfoque coordinado, integral y colectivo, donde participe todo el aparato gubernamental. A lo que Zizek agrega, una movilización de personas sin control estatal dirigida hacia una colaboración internacional. Bajo clave de glosario, lo que el filósofo esloveno explica por Comunismo Global sería una cooperación de los Estados en base a la coordinación y compartimiento de los planes, no apelando a una solidaridad idealizada sino a una lógica de supervivencia de todos, de un egoísmo racional.

Tomando en cuenta lo anterior, podemos ver que la propuesta de Comunismo Global está muy alejada de lo que conocemos usualmente por comunismo, que ha sido históricamente entendido como marxismo, una ideología totalitaria, filosóficamente materialista, que se basa en la lucha de clases o en la lógica de opresor y oprimido. En las diferentes facetas que el marxismo ha presentado en sus evoluciones teóricas, más allá de que en su doctrina primaria señala con suma claridad que el movimiento obrero es internacional, es decir, con pretensiones globales, se ha entendido de todas formas como la superposición de una clase sobre otra. Por otro lado, Zizek ni siquiera hace referencia a la visión marxista de las relaciones internacionales, donde se establece que entre los Estados del norte y del sur del planeta hay una realidad de desigualdad. No, aquí Comunismo Global es un término quizás nuevo, que involucra a toda la población, no como un ideal marxista, sino como uno que podría estar compuesto de muchas teorías, que ingenuamente podríamos creer que se tratase de una solución temporal pero que, sin lugar a dudas, apunta a la creación de un nuevo mundo que tiene todas las intenciones de quedarse para no irse jamás.

Pero si el Comunismo Global no es una expresión marxista ¿cuáles serían sus influencias ideológicas? Se podría optar por un camino de osadía al considerar que una parte importante de este nuevo ideal se basa en un elemento básico del liberalismo internacional, que es la cooperación entre los Estados, y, por otro lado, el egoísmo racional como subproducto del hilo filosófico del liberalismo en su visión económica del ser humano. También vemos en la propuesta de Zizek una idea muy presente en el constructivismo internacional, el cual busca una identidad colectiva en el mundo, del paso de sistemas competitivos a sistemas de cooperación y un elemento de inspiración humanitaria.

Junto con lo anterior, en esta propuesta globalista se pueden ver componentes fundamentales de dos enfoques más actuales de las relaciones internacionales, como es el caso del Transnacionalismo y la Gobernanza Global. El primero apunta a darle mayor énfasis al protagonismo que tienen los actores internacionales, donde a veces se contraponen al rol de los Estados y se genera una cierta idealización de dichos organismos. El segundo es un tanto similar, pero con mayor profundidad, pues tendría que ver con la generación de soluciones no solo a nivel nacional y regional, sino también a nivel global.

Hasta aquí podemos ver que el Comunismo Global de Zizek no se trata de una nueva revelación que ha de alumbrar a la humanidad en estos tiempos de grave crisis sanitaria, económica y de relaciones interpersonales, sino que es una idea, presentada de forma muy rápida y en pocas palabras, que se podría entender como un cuerpo de múltiples componentes teóricos en la academia de temática internacional. Digamos que se trata de una fusión ideológica de ideas viejas como contemporáneas para ser presentadas como una novedosa solución a la gran problemática mundial, algo que nos hace recordar aquel versículo bíblico del libro del rey Salomón que dice “lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol”.

 

Tomás Ismael Alejandro Landaeta Fuentealba, Cientista Político.